[Reseña] Y: El último hombre [Tomo 3]

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Cada nuevo número de Y: El último hombre llega como diciendo: ¿qué? ¿Preparada para quedarte de nuevo con la boca abierta y para esperar una temporada hasta leer el siguiente? Y es que ya comenté tanto en la reseña del primer tomo, como en la del segundo, que este cómic de la línea Vértigo engancha cosa mala porque el que haya habido una pandemia que podría haber acabado con todo macho de cualquier especie, a excepción de Yorick y su mono, no hace más que provocar preguntas al lector y según alguna se va resolviendo un poco, otras muchas surgen por los nuevos datos que se dan y las nuevas experiencias que vive el protagonista que, más que bendecido por sobrevivir, parece que esté maldito por todos los peligros a los que se enfrenta y todo lo que ocurre a su alrededor.

Ante el desconocimiento de qué pudo matar a todos esos hombres —quedando así un país completamente lleno de mujeres, un matriarcado forzado como nunca hubo otro igual— y al no saber por tanto si se trata de algo en el ambiente que pudiera haber desaparecido, surgen muchas dudas al descubrirse que esto solamente había afectado a los habitantes de la Tierra que estaban en el planeta en ese momento, como recordaréis si leisteis el segundo volumen. Con esto, quiero decir, que quieren estuvieran en el espacio, los astronautas, aún seguían con vida y, de hecho, en este tercer tomo aterriza una nave, la única que estaba de expedición, y lo hace con dos varones y una mujer, centrándose gran parte del tomo en un conflicto armado entre el grupo de Yorick y otras mujeres que no quieren que ningún otro hombre sobreviva, aun sin saber si lo harían igualmente simplemente por el hecho de salir de su nave sin su escafandra.

Sin embargo, no todo se queda en los posibles supervivientes del espacio, sino que hay un par de capítulos para relajarnos un poco, en los que se cuenta la historia de un pequeño grupo de teatro, para prepararnos antes del plato fuerte, un final que una vez más me ha dejado mordiéndome las uñas esperando al siguiente tomo.

En este tercer tomo de Y: el último hombre se juega muy bien con el ritmo narrativo y con la intensidad que meter en cada una de las viñetas en las que se nos quiera dejar con los ojos abiertos, ya no solo por el momento de que pase tal o cual cosa, sino por cómo va acompañado de una ilustración que enfatiza lo que está contándosenos. No solo no desciende el interés por la serie tras los dos primeros números, sino que se mantiene al mismo nivel, entendiendo que algunos de los hechos son necesarios para que la historia tengan interés, pero sintiéndolo bastante por Yorick al haber empatizado, desde un primer momento, con un hombre tan sencillo y normal como él.

El amor de Shakespeare por los autores, que dicen que tenían los padres de Yorick y su hermana, es tal que se refleja también en los episodios teatrales de este tercer tomo y, para los que también adoren a este dramaturgo eso es tan solo un pequeño punto más de este cómic para adultos en el que no hay superhéroes ni escenas fantasiosas imposibles, sino un mundo que podría estar en la última generación de seres vivos para los que haga falta tanto un macho como una hembra.

Una vez más, os invito a que leáis el tomo (y los anteriores) y dejéis vuestros comentarios sobre lo que os ha parecido, ya que su historia da para debatir sin descanso y no son pocas las hipótesis que cada uno pueda tener sobre lo que vaya a ocurrir más adelante.

Sobre Rosi Ortega 355 Artículos
Apasionada de los cómics, la sociedad japonesa y los videojuegos. Twitter personal: @WishRosi

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