(Crítica) The Blue Umbrella

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Ahora que ya ha salido el BD de Monstruos University, he aprovechado que no fui al cine a verlo, para echar una nochecita de manta y palomitas para ver esa precuela de Monstruos S.A., que como ya os había dicho aquí en el blog, incluía un cortometraje animado llamado The Blue Umbrella, del mismo modo que con Rompe Ralph estaba el de Paperman.

En The Blue Umbrella nos encontramos con una nueva historia de amor, esta vez protagonizada por dos paraguas, porque… ¿quién dijo que el amor no puede existir entre los objetos?

Bajo la fantasiosa premisa de que todo en el mundo tiene vida aunque los humanos no nos percatemos (muy utilizada precisamente en la ficción y más aún dentro de la animación) tenemos este The Blue Umbrella, un corto con una animación de lo más cuidada y con una muy buena utilización del coloreado, buenas proporciones, etc. tal y como se espera de un estudio como Pixar, cuyo punto fuerte es precisamente ése, el de animar como maestros.

THE BLUE UMBRELLALa historia comienza en un día lluvioso, de estos en los que cae tanta agua que es prácticamente una locura ir sin paraguas a la calle y precisamente por eso, todo el mundo va con el suyo. Para que reconozcamos con facilidad al nuestro y que destaque entre los demás, nos lo han pintado de azul, mientras que todos los demás son grises, como ese día que parece entristecer a prácticamente todos con su falta de color. Sin embargo, todo cambia una vez que este alegre paraguas azul tiene un pequeño encuentro casual con otro paraguas de color encarnado (para que también destaque entre los demás), que parece ser una hembra bastante tímida y con cierto interés también por él.

THE BLUE UMBRELLAEs cierto que los objetos tienen vida propia y que además son de lo más expresivos, pero al estar fabricados para servir en cierto modo a los humanos, por más que tengan un deseo irrefrenable de hacer algo, siempre dependerán de lo que las personas quieran hacer con ellos. De este modo, dos paraguas que se encuentran casualmente, aunque se gusten, se verán obligados a separarse si las vidas de sus dueños van por caminos distintos y tan solo volverán a juntarse si cambian de manos, o si esos mismos dueños comienzan a caminar por la misma senda, exceptuando una tercera opción, el azar o la ayuda externa de un ente que sí tenga poder suficiente, como por ejemplo, pongamos por caso, el dios del viento, siempre tan juguetón y romántico y que hace que los últimos dos minutos de este vídeo de unos seis, hagan que volvamos a sonreír como en la escena en la que los dos paraguas se ven por primera vez. La magia de la animación, que se llama. Esa magia que aunque no me haya hechizado tanto como lo hizo Paperman, está ahí y por la que podríais dejaros seducir.

Sobre Rosi Ortega 358 Artículos
Apasionada de los cómics, la sociedad japonesa y los videojuegos. Twitter personal: @WishRosi

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